¿Qué distingue a la buena filosofía de la mala, y por qué debería importarnos?
«Me hubiera encantado tener un libro como este cuando comencé a interesarme por la filosofía. […] Créeme, no te vas a arrepentir de pasar esta página y comenzar a leer este valiosísimo libro».
Del prólogo de Javier Pérez Jara
En Pensamiento mediocre, Óscar Teixidó intenta trazar la línea que separa la buena de la mala filosofía, pero sobre todo nos advierte de los peligros de abandonar la exigencia y de rendirnos al atractivo de verdades sin fundamento. Ante la confusión y la incongruencia, nos insta a reivindicar un pensamiento claro, coherente y en diálogo productivo con las ciencias, al tiempo que describe los rasgos distintivos de la mediocridad filosófica (sus errores más comunes y su contraste con la filosofía de calidad) para que nos resulte más fácil identificarla.
Suele hablarse de obtener buenos o malos resultados, de generar buena o mala ciencia, de tener buena o mala fe. ¿Por qué no evaluar entonces también el pensamiento filosófico? Del mismo modo en que calificamos como pseudociencias o psuedoterapias aquellos conocimientos y prácticas que fingen ser rigurosos, ¿por qué no calificar de pseudofilosofía cierta forma de pensamiento que se ejerce cuando el oscurantismo deliberado o la superficialidad se enmascaran de seriedad? Sirviéndose de ejemplos, anécdotas, fábulas, analogías y representaciones visuales, estas páginas constituyen una guía básica para navegar por la proliferación de discursos vacíos y acercarnos a un conocimiento comprometido y fecundo. Porque, igual que en cualquier otro ámbito de la cultura, en filosofía no todo vale.