LA NUEVA NOVELA DEL PREMIO CERVANTES
Vuelve el inspector Morales, protagonista de la magistral serie negra de Sergio Ramírez
«Su obra refleja la viveza de la vida cotidiana convirtiendo la realidad en un obra de arte con excepcional altura literaria.»
Jurado del Premio Cervantes
Exiliado en Costa Rica, el inspector Dolores Morales sobrevive junto a doña Sofía lejos de Managua, hasta que un caso los desafía de nuevo. A bordo del Sea Cloud, un velero de lujo marcado por una historia turbia, aparece muerto un empresario al que ambos conocen demasiado bien. La investigación del asesinato abre enseguida un camino peligroso: el de una red de lealtades rotas, intereses económicos y vínculos que afloran desde el pasado y siguen actuando más allá de cualquier frontera.
Después de El cielo llora por mí, Ya nadie llora por mí y Tongolele no sabía bailar, Sergio Ramírez amplía una de las series negras más singulares de la literatura en español. La maldición de Ramfis traza una intriga en la que el crimen convive con el exilio, la corrupción, la violencia y la impunidad. Entre indicios, humor y cuentas pendientes, construye una tensa ficción que confirma la fuerza literaria de un autor capaz de dotar a la novela policial de una densidad humana, histórica y política poco frecuente.
La crítica ha dicho:
«Sergio Ramírez conjuga una literatura comprometida con una alta calidad literaria.»
Jurado del Premio Cervantes
«Un autor que tiene la fuerza y el talento de construir al mismo tiempo una novela compleja y que genera dependencia. [...] Por momentos recuerda al vendaval del mejor Vargas Llosa novelista, pero siendo Sergio Ramírez siempre dentro de su tradición y empleando modos y maneras de explicar una novela.»
Carlos Zanón, Babelia
«Una riqueza de vocabulario que es también riqueza de vida.»
Luis García Montero, El País
«Un escritor excepcional que cabalgalento y avizor por territorios inhóspitos con violenta carnadura de epopeya social.»
Horacio Otheguy Riveira, Culturamas
«Sergio Ramírez me ha parecido siempre un ser humano extraordinario [...]. Su vida es una mezcla ardiente de una doble pasión: las palabras y la justicia. Las palabras como un delirio, como un juego, como unreto, como un placer. La justicia convertida en el diario afán con que ama, reniega y lucha por Nicaragua.»
Ángeles Mastretta