REGLAS DE LA ACADEMIA:
1. Espiar a los fey.
2. No enamorarte de tus compañeros.
3. No morir en el proceso.
La idea que tenía de mis vacaciones era leer y beber champán en la playa. Entonces, ¿cómo he podido acabar metida en una academia de espías de élite, entrenándome para combatir a unos seres letales?
Quiero echarle la culpa al maldito, arrogante y sexi agente que me secuestró: Raphael. Pero, en realidad, la culpa es mía, por poseer ese extraño poder mágico que, según dicen, corre por mis venas...